Estaba a punto de crearme nuevamente un blog a modo de diario personal, para escribir sobre mis reflexiones, mi día a día, como afectan las posiciones astrológicas, y lo que vaya surgiendo.
Recién cuando entré a mi cuenta de blogger me encontré con este, el cual hice en 2015 con la misma necesidad de querer compartir mis pensamientos. Me dió mucha nostalgia, me emocionó leer ese post en el que en plena adolescencia sufría bastante, y las grandes cosas que cambié en estos últimos 4 años, y también las que siguen muy parecidas.
Analizando ese post, una de las cosas que menciono primero es que me haría falta vivir más en el presente, en el hoy. Ese es un tema que estoy trabajando desde hace aprox. dos años, cuando encontré la meditación, el mindfulness, y otros métodos para conectar con mi espiritualidad, mi ser, dejar de lado lo superficial para poder sentirme feliz.
En ese entonces no tenía idea de esas cosas, solo sabía que recurría al pasado constantemente, y no me permitía disfrutar de aquellas pequeñas situaciones, personas o paisajes que me rodearan. Hoy en día me sigue pasando de vez en cuando, el tener que decirme a mí misma en ciertas situaciones "che, deja de pensar tanto. Estás acá, ahora, disfrutá esto." , la mayoría de las personas tendemos a querer llenar nuestra mente de estímulos para evitar estar con nosotros mismos, en el silencio, en la quietud, donde se encuentra nuestra consciencia más pura, más real, a la que aveces tememos afrontarnos; por que nos cambie el paradigma, porque nos muestre nuestras debilidades, porque nos obligue a hacer un cambio.
Me dí cuenta de que mi mente divagaba tanto cuando empecé a sufrir mucho de ansiedad, de necesidad de planear el futuro, de adelantarme a lo que no pasa, de vivir en otro tiempo inexistente, ya que lo único que existe es el ahora. La meditación, ese estado de la mente feliz, en el que no divaga, no genera juicios sobre nada, está calma, y deja espacio a la consciencia interior, a nuestro ser. No tiene que ver con una posición o ritual específico, cada uno encuentra el estado meditativo en diferentes actividades, o lugares.
Un ejemplo personal fue en San Marcos Sierra, en Córdoba, este verano fuimos allí de viaje con mi hermana, que por cierto fue una increíble experiencia y despertar dentro mío. Dentro del río San Marcos, mirando aquellas montañas tan inconmesurables, mi mente entraba en estado meditativo sin hacer ningún esfuerzo. No lo planeaba, no lo pensaba, tan solo estaba disfrutando ahí, ese específico momento, sin necesidad de viajar al futuro o al pasado para llenarme de inseguridades y de miedos.
Acá, de vuelta en Buenos Aires, en mi casa, no es tan fácil, no es tán espontáneo. Si creo que hay ciertas cosas que una vez que conoces la experiencia es mucho más facil aplicarlas, y siento que Córdoba me generó ese despertar no solo con respecto a vivir el presente, sino con muchísimas experiencias más que viví a lo largo de esos días, que me hicieron sentir completamente libre, pura, viva. Me di cuenta de como en la rutina, estando acá en la ciudad, trato de llenar espacios con cosas que quizá no me generan plenitud. Tirarme de piedras de seis metros de altura, nadar rodeada de peces, sentir el sol quemando mi piel sobre una piedra, en el medio del vado lopez, con el sonido de tambores, de aves, de pura naturaleza sin la mano destructiva del hombre. De la música revolviendo mis emociones en el teatro del anfibio, compartiendo una comida con esa gente con la que no podía parar de sonreír, mirando las estrellas, millones de estrellas rodeadas de un haz de luz blanca, sintiendome infinita. En ese post de octubre de 2015 hablo sobre que me gustaría ser un pájaro,libre. Y realmente en Córdoba, me sentí un pájaro, libre y feliz. Y no es algo que deje allá.
Desde que he vuelto trato de aplicarlo a mi vida, aunque la urbanización quiera impedirmelo, el ritmo frenético de la inmediatez con la que se maneja la gente, dispuestas al sufrimiento con tal de conseguir aquel dinero, para comprar quizás cosas que no son necesarias.
Conectar con el movimiento de mi cuerpo como expresión, encontrar arte esparcido en toda la naturaleza, empatizar con los demás, no dejarme vencer por la visión de los demás sobre mi persona, o sobre mi aspecto. Actuar según mis ideales, rodearme de aquellas personas que me hagan sentir viva, con las que pueda hablar de cosas más allá de lo superficial.
Una de las cosas que me dejó en shock de leer a esa Giuliana de 14 años fue que diga que no tiene más vida que ver una serie, o leer un libro. No salía de mi casa más que para ir al colegio, y me la pasaba acostada frente a una pantalla, consumiendo series sin parar, siendo pasiva ante la vida.
Hoy en día y desde hace mucho, me es complicado hasta terminar de ver una película, porque no soporto esa pasividad.
Prefiero estar en el río, experimentando con mi cuerpo, o estar con mis amigas, hacer acroyoga, tocar la guitarra, cantar, disfrutar de un espectaculo, charlar con mi hermana, mi familia, cocinar, escribir, analizar ciertos libros, planear viajes, viajar.
Otra de las cosas de las que hablo es que no mostraba mi sensibilidad, mis vulnerabilidades, sino que lo guardaba todo para luego explotar a solas. Hay momentos en los que me sigue pasando, el que me cueste expresas mis sentimientos por miedo a ser juzgada, a ser subestimada. Pero ya no existen esas tantas preocupaciones por las que vivía explotando mi mente. Obviamente hay días peores que otros,por diferentes situaciones, energías que puedo haber absorto, la cantidad de endorfinas liberadas a raíz de hacer o no actividad física, y demás. Pero el hecho de tener una consciencia muy firme sobre lo que realmente es importante, sobre cuestionarme por qué ese hecho me está generando algo malo, y darme cuenta que solo depende de mí como me afecten las situaciones.
Que yo puedo hacer que un viaje en colectivo, parada, con calor, con sueño, de más de una hora, sea algo malo, volverlo aún peor de lo que es con mi mente, o por el contrario puedo disfrutar de ese momento, no juzgarlo, analizar a las personas que me rodean, reflexionar, agradecer por tener la salud y la juventud para no necesitar un asiento.
Lo mismo con cualquier situación a la que me enfrente; elegir la calma, la reflexión antes de actuar, para poder hacerlo más consciente.
Algunos otros de mis cambios durante este tiempo fue empezar a analizar astrológicamente no solo mi personalidad, sino también la de los demás, como afectan los astros actuales a nuestro día a día, nuestra sensibilidad, nuestros deseos.
Hoy la luna está en virgo, mi luna natal, una posición mercurial que genera capacidades para la comunicación y la escritura. Y después de bastante tiempo sin sentirme del todo a gusto con mis palabras escritas, estoy muy conforme, muy contenta, motivada e inspirada a seguir haciéndolo.
Son días también de preparación, para la luna llena, que trae con ella el poder de concretar cosas manifestadas durante la luna nueva, poder llevar a cabo cosas que querramos.