jueves, 21 de marzo de 2019

Urano en tauro, y el despertar de la consciencia

En la madrugada, escenario constante de mi necesidad de aprendizaje, encontré un podcast en Spotify llamado "Aprende Astrología", me quedé muy enganchada y escuché dos episodios; mi ascendente en Piscis y mi luna en Virgo.
Hoy me desperté ansiosa para seguir con otros, sobre los planetas Venus y Urano.
En el de Urano, el regente de Acuario, además de mencionar las características de innovación, de romper estructuras, mencionan el hecho de que el 15 de mayo del año anterior este planeta entro en Tauro, para permanecer hasta el 2026. Esto es así ya que el ciclo entero dura 84 años y está aproximadamente siete en cada signo.
Esta posición de los astros, para los que creemos en su influencia sobre nosotros, será un despertar y un replanteo acerca de que es lo que estamos incorporando, que necesito realmente. De que estoy hecho y que me llena. Las nuevas maneras de resignificar recursos.
Esta es la energía que viene rondando desde el año pasado. En mi caso particular puedo decir que yo la sentí absolutamente en todas mis decisiones, aunque no sabía a que se debía hasta ahora.
Desde el hecho de transcicionar por fin al veganismo, empezar a notar los desastres ambientales, contribuir a causas ecológicas y sociales. Empezar a concentrarme en mi espiritualidad, en mis deseos reales y dejar lo superficial aparte. Concentrarme en viajar y tener nuevas experiencias, sentirme perdida en cuanto a lo que quiero para mi futuro.
Desde estos últimos meses sentí toda esa necesidad de conocerme realmente, de saber que quiero en mi vida y donde quiero utilizar mi tiempo para que me cause plenitud.
Está buenísimo percibirlo no solo como cambios personales, sino sociales. Que estos despertares estén rondando por todos los seres humanos, genera en mí una esperanza muy significativa acerca de que la gente reflexione sobre el veganismo y otras causas. Conozco mucha gente durante el ultimo tiempo que se va informando cada vez más sobre el tema, que en especial los jóvenes, estamos saliendo a la calle, y a las redes, a luchar por un planeta mejor; más amable, más justo, más real.
Que queremos dejar de actuar en automático para el sistema y empezar a elegir nuestras decisiones, nuestro futuro, nuestra vida.
Esto genera un despertar en la consciencia. Dejar de seguir una rutina, lo establecido,lo que se espera que hagamos, y actuar a favor de nuestros ideales, nuestros sueños. Seguir lo que nos pide el alma, lo que está queriendo explotar dentro nuestro, y ahora, en esta étapa tan significativa de cambios, tenemos la energía uraniana que nos acompaña para poder llevarlo a cabo.
No se dejen vencer por el miedo, por su Saturno, al que le incomoda salir de las estructuras, de la zona de confort. Ábranse al cambio, a la incertidumbre, a la esperanza.

miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Qué es viajar para mí?

En esta noche, la energía de la luna llena y el sol en aries me inspiran a escribir sobre una de mis grandes pasiones, descubiertas hace no mucho tiempo.
Desde chica, como la mayoría, decía que quería viajar, pero no lo tomaba en serio. No entendía el significado de viajar, ya que solo conocía las vacaciones a la costa con mi familia.
No fue hasta el año pasado en el que empecé a seguir a muchos influencers, y youtubers viajeros, que con sus experiencias mostradas a través de una imagen, un vídeo, o un escrito, me hicieron enamorar de la idea de viajar.
Con mi hermana teníamos planeado ir al norte de Argentina de mochileras, pero a mi papá, siendo todavía yo menor, y escuchar tantas noticias de inseguridad en esas zonas, no le gustó demasiado la idea. Por lo que cambiamos el destino a Córdoba. Y allí nos fuimos el 5 de febrero hasta el 15.
No voy a contar con detalles sobre ese viaje, ya que prefiero dejarlo para otra ocasión, pero es necesario mencionar esa experiencia para que se entienda como decidí que eso es lo que quiero para mi vida.
El lugar de destino dentro de Córdoba, donde pasamos más tiempo y donde más lo disfruté, fue en San Marcos Sierras. 
La manera en la que nos manejamos, desde ir con mochila, hacer dedo, hospedarnos en hostels, gastar el menor dinero posible, utilizar nuestro tiempo para disfrutar de la naturaleza, conocer personas, y nutrirnos de cultura, fue para mí la mejor manera de hacerlo.
Siento que recién de esa manera entendí que un viajero no es alguien que vacaciona. No es ir a la playa sin intención alguna, con todo al alcance de la mano, reservado, fácil, y no llevarte nada de aprendizajes.
Tiene que ver con vivir una aventura, con cambiar de aires, con no sentirse limitado a actuar de una determinada forma. Conocer no solo un paisaje diferente, sino también salir de la rutina diaria, de los mismos vínculos sociales. Encontrar personas con los mismos ideales, o con otros diferentes de los cuales aprender.
Es darle valor a los pequeños detalles que cuesta valorar en la cotidianidad. Es enfrentarse a desafíos, a dificultades, y poder encontrarle a eso lo positivo. Es vivir en ese momento, sin estar pensando en el futuro, sino simplemente disfrutar de estar allí.
Necesariamente, al volver, no vas a ser el mismo. Porque te nutriste de otra cultura, de otra manera de vivir, de otro aire, de otras estrellas. Hay situaciones por las que pasas que al volver hacen darte cuenta de la poca importancia que tienen en realidad muchas cosas por las que solemos preocuparnos.

Con mis 17 años de edad, y habiendo hecho solo aquel viaje, algo dentro mío intuye que es muy vital para mi plenitud el seguir haciéndolo. Que necesito sentirme así, que muero por conocer más lugares, por ver cosas nuevas, por sentirme vulnerable frente a lo desconocido, lo inmenso. Quiero adentrarme en las maravillas de la naturaleza, y dejar que toda su energía me drene de sabiduría.

martes, 19 de marzo de 2019

¿Que quiero hacer?

Una de las cuestiones que me viene persiguiendo durante las últimas noches, generando insomnio y sueños poco cómodos, es el que voy a hacer de ahora en adelante. Quisiera no tener que preguntarme este tipo de cosas, poder fluir y vivir en base a lo que se vaya presentando, de una manera más libre y espontánea. Pero en la sociedad en la que todo está planeado, que necesitas un estudio, un trabajo, para poder "triunfar", las preguntas que te hace todo el mundo, en especial en esta etapa de haber apenas finalizado el secundario, son siempre en torno a "¿ que vas a estudiar?", dando por hecho que lo que uno hace es seguir con el ciclo de nacer, ir al colegio, ir a la universidad, casarse,tener hijos, y morir.
Y no, a algunos le funciona, les sirve un montón, pero a otros, muchos de nosotros, tenemos otro plan. Un plan en el que lo importante es disfrutar, es llenarse de experiencias y aprender de ellas, es viajar, conocer diferentes lugares y personas, y llevar el arte allí.
En mi caso particular me encanta aprender, disfruto estudiar lo que me interesa,y adquirir conocimientos y bagaje cultural e histórico.
Pero entro en contradicción con el sistema educativo actual, en el que tenes que cursar en determinados horarios, por siete años para conseguir un título con el que poder trabajar y de ahí en más llevar a cabo los proyectos personales.
Considero que hay formas mucho más prácticas, más fructíferas, y más sanas de lograrlo, sin exponerse a la competitividad, al miedo a un examen, a una nota. A actuar por presión.
Yo me la paso aprendiendo a diario,por investigación personal en Internet, en libros de la biblioteca, en charlas con diferentes personas.
Mis intereses muy claros tienen que ver con viajar, conocer diferentes lugares de Argentina, Latino américa y el mundo, el canto, la música y el arte en general,  la fotografía, la literatura, y la expresión de mi ser por medio de mi cuerpo físico.

Entro en constante cuestionamiento sobre si realmente quiero dedicarme durante tanto tiempo a una carrera universitaria, cuando quizá podría hacer cursos, perfeccionarme en mis intereses, y después esparcir esos conocimientos a modo de intercambio, o de trabajo, en el transcurso mientras viajo.
Mi decisión actual, teniendo en cuenta que me faltan algunos meses para la mayoría de edad, es empezar el CBC de Letras, por lo menos hacer el primer cuatrimestre, al mismo tiempo seguir haciendo danza contemporánea, acroyoga y clases de canto, a su vez dejándome tiempo necesario para ver a mis amigos, para estar en contacto con la naturaleza y poder experimentar con mi cuerpo,con la música, y la fotografía.
Espero que me den los tiempos, para poder hacer todo esto, sin dejar de lado ninguna de estas cosas que tanto me gustan. Supongo que me voy a ir dando cuenta de mis limitaciones, de mis intereses, de en qué deseo realmente invertir más tiempo y en que no.
Es todo un camino de auto conocimiento.
Algo que tengo bastante en claro es que quiero en vacaciones de invierno, o de ultima opción, en verano, irme a un voluntariado en un Centro en Córdoba, en el cual estaría en el medio de la naturaleza, alejada de la urbanización, cocinando comida vegana y conociendo personas. Me encantaría hacerlo, primero para hacer mi primer viaje sola, vivir la experiencia, descubrir si realmente eso es lo que quiero para mi vida.

Me pasa que pensar tanto en el futuro me genera obviamente mucha ansiedad, por lo que trato de no hacerlo, pero inconscientemente siempre vienen a mí estos pensamientos y necesidad de querer planear todo. Pero bueno,estoy bastante conforme con mis últimas conclusiones, e iré viendo si surge algún cambio necesario en el camino.
Gracias por leerme, por la atención, y por el tiempo.
Si quieren pueden contarme sobre sus experiencias, sus planes a futuro, sus proyectos. También si sienten que la sociedad los limita a seguir sus sueños, o no les afecta, y lo que quieran.
Nos vemos próximamente, con algunos otros mambos espirituales y mentales.

Mis cambios desde 2015 a hoy

Estaba a punto de crearme nuevamente un blog a modo de diario personal, para escribir sobre mis reflexiones, mi día a día, como afectan las posiciones astrológicas, y lo que vaya surgiendo.
Recién cuando entré a mi cuenta de blogger me encontré con este, el cual hice en 2015 con la misma necesidad de querer compartir mis pensamientos. Me dió mucha nostalgia, me emocionó leer ese post en el que en plena adolescencia sufría bastante, y las grandes cosas que cambié en estos últimos 4 años, y también las que siguen muy parecidas.
Analizando ese post, una de las cosas que menciono primero es que me haría falta vivir más en el presente, en el hoy. Ese es un tema que estoy trabajando desde hace aprox. dos años, cuando encontré la meditación, el mindfulness, y otros métodos para conectar con mi espiritualidad, mi ser, dejar de lado lo superficial para poder sentirme feliz.
En ese entonces no tenía idea de esas cosas, solo sabía que recurría al pasado constantemente, y no me permitía disfrutar de aquellas pequeñas situaciones, personas o paisajes que me rodearan. Hoy en día me sigue pasando de vez en cuando, el tener que decirme a mí misma en ciertas situaciones "che, deja de pensar tanto. Estás acá, ahora, disfrutá esto." , la mayoría de las personas tendemos a querer llenar nuestra mente de estímulos para evitar estar con nosotros mismos, en el silencio, en la quietud, donde se encuentra nuestra consciencia más pura, más real, a la que aveces tememos afrontarnos; por que nos cambie el paradigma, porque nos muestre nuestras debilidades, porque nos obligue a hacer un cambio.
Me dí cuenta de que mi mente divagaba tanto cuando empecé a sufrir mucho de ansiedad, de necesidad de planear el futuro, de adelantarme a lo que no pasa, de vivir en otro tiempo inexistente, ya que lo único que existe es el ahora. La meditación, ese estado de la mente feliz, en el que no divaga, no genera juicios sobre nada, está calma, y deja espacio a la consciencia interior, a nuestro ser. No tiene que ver con una posición o ritual específico, cada uno encuentra el estado meditativo en diferentes actividades, o lugares.
Un ejemplo personal fue en San Marcos Sierra, en Córdoba, este verano fuimos allí de viaje con mi hermana, que por cierto fue una increíble experiencia y despertar dentro mío. Dentro del río San Marcos, mirando aquellas montañas tan inconmesurables, mi mente entraba en estado meditativo sin hacer ningún esfuerzo. No lo planeaba, no lo pensaba, tan solo estaba disfrutando ahí, ese específico momento, sin necesidad de viajar al futuro o al pasado para llenarme de inseguridades y de miedos.
Acá, de vuelta en Buenos Aires, en mi casa, no es tan fácil, no es tán espontáneo. Si creo que hay ciertas cosas que una vez que conoces la experiencia es mucho más facil aplicarlas, y siento que Córdoba me generó ese despertar no solo con respecto a vivir el presente, sino con muchísimas experiencias más que viví a lo largo de esos días, que me hicieron sentir completamente libre, pura, viva. Me di cuenta de como en la rutina, estando acá en la ciudad, trato de llenar espacios con cosas que quizá no me generan plenitud. Tirarme de piedras de seis metros de altura, nadar rodeada de peces, sentir el sol quemando mi piel sobre una piedra, en el medio del vado lopez, con el sonido de tambores, de aves, de pura naturaleza sin la mano destructiva del hombre. De la música revolviendo mis emociones en el teatro del anfibio, compartiendo una comida con esa gente con la que no podía parar de sonreír, mirando las estrellas, millones de estrellas rodeadas de un haz de luz blanca, sintiendome infinita. En ese post de octubre de 2015 hablo sobre que me gustaría ser un pájaro,libre. Y realmente en Córdoba, me sentí un pájaro, libre y feliz. Y no es algo que deje allá.
Desde que he vuelto trato de aplicarlo a mi vida, aunque la urbanización quiera impedirmelo, el ritmo frenético de la inmediatez con la que se maneja la gente, dispuestas al sufrimiento con tal de conseguir aquel dinero, para comprar quizás cosas que no son necesarias.
Conectar con el movimiento de mi cuerpo como expresión, encontrar arte esparcido en toda la naturaleza, empatizar con los demás, no dejarme vencer por la visión de los demás sobre mi persona, o sobre mi aspecto. Actuar según mis ideales, rodearme de aquellas personas que me hagan sentir viva, con las que pueda hablar de cosas más allá de lo superficial.
Una de las cosas que me dejó en shock de leer a esa Giuliana de 14 años fue que diga que no tiene más vida que ver una serie, o leer un libro. No salía de mi casa más que para ir al colegio, y me la pasaba acostada frente a una pantalla, consumiendo series sin parar, siendo pasiva ante la vida.
Hoy en día y desde hace mucho, me es complicado hasta terminar de ver una película, porque no soporto esa pasividad.
Prefiero estar en el río, experimentando con mi cuerpo, o estar con mis amigas, hacer acroyoga, tocar la guitarra, cantar, disfrutar de un espectaculo, charlar con mi hermana, mi familia, cocinar, escribir, analizar ciertos libros, planear viajes, viajar.
Otra de las cosas de las que hablo es que no mostraba mi sensibilidad, mis vulnerabilidades, sino que lo guardaba todo para luego explotar a solas. Hay momentos en los que me sigue pasando, el que me cueste expresas mis sentimientos por miedo a ser juzgada, a ser subestimada. Pero ya no existen esas tantas preocupaciones por las que vivía explotando mi mente. Obviamente hay días peores que otros,por diferentes situaciones, energías que puedo haber absorto, la cantidad de endorfinas liberadas a raíz de hacer o no actividad física, y demás. Pero el hecho de tener una consciencia muy firme sobre lo que realmente es importante, sobre cuestionarme por qué ese hecho me está generando algo malo, y darme cuenta que solo depende de mí como me afecten las situaciones.
Que yo puedo hacer que un viaje en colectivo, parada, con calor, con sueño, de más de una hora, sea algo malo, volverlo aún peor de lo que es con mi mente, o por el contrario puedo disfrutar de ese momento, no juzgarlo, analizar a las personas que me rodean, reflexionar, agradecer por tener la salud y la juventud para no necesitar un asiento.
Lo mismo con cualquier situación a la que me enfrente; elegir la calma, la reflexión antes de actuar, para poder hacerlo más consciente.

Algunos otros de mis cambios durante este tiempo fue empezar a analizar astrológicamente no solo mi personalidad, sino también la de los demás, como afectan los astros actuales a nuestro día a día, nuestra sensibilidad, nuestros deseos.
Hoy la luna está en virgo, mi luna natal, una posición mercurial que genera capacidades para la comunicación y la escritura. Y después de bastante tiempo sin sentirme del todo  a gusto con mis palabras escritas, estoy muy conforme, muy contenta, motivada e inspirada a seguir haciéndolo.
Son días también de preparación, para la luna llena, que trae con ella el poder de concretar cosas manifestadas durante la luna nueva, poder llevar a cabo cosas que querramos.